No me importa, es hora de viajar

Desde que comencé a trabajar y a apoyar a mi familia, mi sueldo se ha dividido entre mis gastos y algunos de mis padres y hermano, incluso ha habido ocasiones en las que me he privado de algunos gustos para darle más efectivo a mis viejos, porque a ellos nada puedo negarles, pues si tengo un trabajo es en gran medida al esfuerzo que ellos hicieron por darme una educación. Sin embargo, últimamente no me sobra poco o nada de dinero entre una gran cantidad de deudas que tengo y pagos por hacer, por lo que la idea de tomarme unas vacaciones fuera de mi país, México, es impensable.

Pero veo como tantas personas con deudas o sin dinero se dan el lujo de tomarse unas vacaciones y me pregunto: ¿Por qué yo no puedo hacerlo? ¿A qué le tengo miedo? Casi no salgo, ni siquiera a una playa en Cancún o no me voy a alguno de los hoteles en Acapulco, ni siquiera a un pueblo en Querétaro, no viajo, siempre me preocupa el no contar con el dinero suficiente. Me pregunto cómo le hacen todos aquellos jóvenes que toman su mochila y de aventón en aventón llegan a cualquier lugar, incluso al extranjero. Estoy harto de ser el que se preocupa por la economía, aunque no me sobra el dinero, tampoco estoy endeudado hasta el cuello. Es hora de arriesgarme, es hora de viajar. No me importa el tener que pagar mensualidades de una tarjeta que me costó mucho pagar, pero quiero viajar, lo necesito.

Mi alma anhela salirme de mi zona de confort, de la cotidianeidad, quiere ser libre por unos cuantos días. Sin amigos ni familia quiero tomar un avión e ir a Barcelona, Colombia, Chile o Francia. No me interesa el clima, no me importa la gente con la que pueda encontrarme, lo que mi alma quiere es adquirir nuevas experiencias, ya el tiempo dirá si velar por mi economía era más importante que atreverme a explorar mundos que no conozco. ¿Qué es de una vida en la que las preocupaciones son mayores que el gozo? ¿Por qué los demás sí pueden y yo no? ¿Qué ocultan detrás de aquellos consejos ahorrativos, previsivos? ¿Tan mala suerte tengo con las finanzas o sólo una mala administración? A veces los oigo quejarse de que la quincena no alcanza, aun así se dan uno que otro lujo. ¿Por qué yo no puedo?

El alma se llena de nerviosismo y ansiedad al pensar en que podría encontrarme en un nuevo país, descubriendo nuevos paisajes, conociendo nueva gente. Incluso se emociona solo de imaginar el cómo me verá la gente de otra latitud. ¿Seré una belleza rara? ¿Un objeto valioso? ¿Alguien digno de conocer? Es momento de viajar, mi alma lo pide, mi cuerpo lo necesita, aunque mi economía me detiene. ¿Qué más da una deuda más? Ya veré la forma de pagarla. Quizá es lo que necesito para adquirir nuevas ideas o para salir adelante en lo personal y laboral. Es hora de viajar.

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