Aprendizaje Callejero

Cuando era un poco mas joven –hace relativamente poco- recuerdo haber ido a un lugar cerca de una fabrica de varillas de acero a pelear con los albañiles del lugar donde quien ganara ganaba dinero, algo que era excelente para ellos y algo para mi poco significativo ya que mi enfoque al ir a aquel lugar donde había sangre cada sábado era completamente distinto. Uno de mis enfoques para ir ahí era el aprender a pelear de manera seria y no hipotética ya que para mí entendimiento, todo hombre debe de saber como defenderse de manera seria ya que nunca se sabe cuando habrá que defender a nuestra futura familia.

  Otra razón por la cual iba con tanta frecuencia, fue una que entendí algo de tiempo después de haber librado varios combates, y esto fue el entender la similitud que hay entre la vida diaria y una pelea callejera o de cualquier tipo que exista contacto de este tipo. La razón por la cual entendí esto de manera tan clara se debe a que siempre he sido una persona que presta atención a las cosas y sobre todo a los detalles, detalles que se hacían muy evidentes especialmente cuando cambiaban mis realidades bruscamente entre la pelea del sábado y llegando a mi hogar.

Para mi una pela es un episodio relativamente corto de tiempo y espacio donde todo esta en juego y donde se debe de emplear una combinación de fuerza, concentración, observación y un alto grado de oportunismo que se debe de emplear en el momento oportuno y solo en el oportuno de lo contrario se acaba todo en una milésima de segundo, incluyendo cuando uno piensa que tiene la pelea en el bolsillo ya que el oponente eso es lo que puede aparentar para encontrar el momento oportuno que uno dejo ir, de la misma manera que sucede en los miles de episodios que tenemos en la vida donde, aunque no lo sepamos, muchas veces todo esta en juego.

Asimismo, durante una pelea uno siempre debe de mantener la mente fría y el corazón caliente para poder así descifrar los movimientos del oponente con frialdad e impactar con fuerza bruta en su zona más vulnerable, una zona que cambiara de oponente a oponente, de pelea a pelea, e incluyendo de minuto a minuto en una misma pelea especialmente cuando el oponente no tiene la concentración necesaria para saber lo que esta haciendo mal conforme a las destrezas de su contraparte : es decir, una verdadera guerra. En la vida, muchas veces no tendremos un contrincante a que derrotar al que podamos ver, sin embargo las situaciones contrarias a nuestra voluntad siempre serán ese enemigo invisible al que tendremos que derrotar con la misma destreza. Inclusive, en innumerables ocasiones, ese enemigo íntimo seremos nosotros mismos, a quien siempre tendremos que saber vencer para alcanzar el bien mayor

Esto es lo que aprendí en las calles.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *